Trump recorta ventaja y Biden lo mira por el retrovisor

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En Dania Beach, un distrito de Fort Laudardale en La Florida, alguien pintó en la pared: Bill Harris work for you. El fanático demócrata apenas soportó las ganas de expresar sus deseos electorales para hoy 3 de noviembre, cuando Estados Unidos de América elige  presidente, congresistas y senadores, en una elección que le interesa a todo el planeta.

Dada la extensión de esta nación, la diversidad y complejidad de sus comunidades -sin entrar en análisis cultural de esta sociedad sin igual, es poco probable que los medios de comunicación narren objetivamente lo que sucederá hoy.

Un recorrido por los vecindarios más próximos a Dania Beach, una ciudad centenaria de La Florida, evidencia que los americanos viven sus comicios “como les da su real gana”, y muy alejados de las noticias sensacionalistas de la prensa partidaria de Joe Biden, némesis de Donald Trump, en lo que algunos catalogan de las más reñidas.

Salvo por uno que otro rótulo en los jardines de esta apacible comarca cercana a la playa, varias vallas en las carreteras, carteles pegados en las paredes y la tormenta de noticias falsas que sacuden las redes sociales, nadie diría que hay un proceso electoral.

Conscientes de sus deberes ciudadanos casi cien millones de americanos depositaron por correo su voto o fueron a los innumerables centros electorales.

Desde tempranas horas, y según los seis husos horarios que atraviesan el país, en los 50 estados de la Unión Americana los electores comenzaron a emitir su decisión: unos por Biden, quien promete “Recuperar el espíritu de la nación”; otros por Trump, que revivirá “La Gran América”.

Los partidarios, y los candidatos mismos, se han dicho las “verdades sin asco”. Para los “trumpistas” Biden es un político vividor, con 40 años de mamar de la ubre del estado, millonario a puras granjerías, un bribón y corrupto.

Del lado de Biden no le lanzan rosas a su rival. Lo culpan de todos los males; insensible ante el dolor de los miles de muertos por el coronavirus, empresario brutal, execrable, y amenaza diabólica a la paz mundial.

La campaña de Trump retoma algunas ideas expresadas en los años 90 en torno a la pequeña empresa, la clase media y el horror a las ideas socialistas y populistas de Kamala Harris, una especie de Lady Macbeth y aspirante a la vicepresidencia con Biden.

Ese miedo cerval la refleja una inmensa valla en la carretera a Orlando: Trabajo, no al socialismo, ley y orden, colgada ahí por los seguidores de Trump.

Las noticias falsas inundan las redes sociales: negocios con las ventanas bloqueadas, policías concentrados para enfrentar a los violentos manifestantes de uno y otro bando; masacres de negros si gana Trump; el fin de las libertades civiles si vence Biden.

Si uno creyera a la prensa no se levantaría de la cama; pero hoy, los americanos lo hicieron, como lo han hecho desde hace 244 años, cuando fundaron “una nación concebida en la libertad”, y convencida de que tienen la misión casi divina de llevar -e imponer- sus valores a todo el planeta.      

Los centros electorales abrieron de manera escalonada en los 50 estados de EE.UU., que está dividido en seis husos horarios. Las urnas empezarán a cerrar entre las 18.00 hora local (23.00 GMT- 0.00 hora peninsular española) y 19.00 (00.00 del miércoles -1.00 hora peninsular española), pero es posible que el ganador de las elecciones no se sepa esta misma noche debido a la gran cantidad de estadounidenses que han votado por correo o de manera anticipada por la pandemia.

Según los datos recopilados por U.S. Elections Project de la Universidad de Florida, ya han votado más de 97 millones de estadounidenses, lo que supone más de dos tercios del total de los votos de 2016.


Por Jorge Hernández desde Fort Lauderdale, Florida

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